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lunes, 16 de febrero de 2009

AYAHUASCA ¿ DROGA O MEDICINA?





Aunque este tema no tiene nada que lo relacione con la metafísica, lo estoy incluyendo para despejar algunas dudas de mis lectores...AYAHUASCA ¿ DROGA O MEDICINA?


DATOS GENERALES

Origen

Los pintorescos bejucos de Banisteriopsis caapi o Banisteriopsis inebrians son originarios de América. Crecen en el valle del Amazonas, al este de Ecuador y en algunas zonas de Perú, Colombia y Venezuela. Con la corteza de estos bejucos y las hojas de otras plantas propias de la región, como la chacruna, se prepara una importante bebida ceremonial que recibe el nombre de ayahuasca. Durante años ha sido consumida con fines rituales en pueblos indígenas de Brasil, Ecuador y los Andes periuanos.

Existen documentos etnográficos que remontan el conocimiento de la ayahuasca entre los pueblos amazónicos a miles de años atrás. Las diferentes culturas que la usan cuentan con sus respectivos mitos sobre su procedencia, divinidades asociadas y acontecimientos sobre el origen de las mismas tribus.

Estas prácticas permanecieron ocultas al mundo occidental hasta que en 1851 Richard Spruce, un famoso explorador inglés viajó a Perú y tuvo noticias de esta bebida de uso ritual. Sin embargo, no fue sino hasta siete años después que Manuel Villavicencio, un funcionario ecuatoriano, se convirtió en el primer no indígena de que se tenga noticia, en probar los efectos de la ayahuasca tras haber sido invitado a participar en un ritual. Villavicencio contó que vio "los más sobrecogedores paisajes, grandes ciudades, maravillosas torres, bellos parques y otras cosas magníficas".

A principios de la década de los 50 el escritor estadounidense Williams Burroughs tuvo noticia de esta bebida y en 1953 viajó a Colombia para probarla. Siete años más tarde su compatriota, el poeta Allen Ginsberg también emprendió una exploración similar y años después la correspondencia que ambos sostuvieron al respecto sería editada en un libro llamado Las cartas de yagé. Esta publicación aunada a las a las investigaciones del etnobotánico Richard Evan Shultes contribuyeron a atraer la atención del mundo occidental hacia la ayahuasca y las culturas que la utilizan ancestralmente.

Etimología y denominaciones

Según Brailowsky (4) ayahuasca quiere decir "bejuco de los espíritus"; según Schultes y Hofmann (40), significa "soga del ahorcado" o "enredadera del alma" en lengua quechua, una de las lenguas habladas en el Perú.

La ayahuasca tiene varios nombres nativos en otras regiones del continente americano: pilde, dápa, pandé (Ecuador), caapi, hoasca, daime, vegetal (Brasil), yagé o yagué (Colombia), kahi, kahiriama, mihi y natema (Amazonía). Se sabe que las plantas que los chamanes adicionan a los bejucos dependen del propósito para el cual se vaya a consumir la ayahuasca, que puede ser: viaje astral, telepatía, curación, comunicación con espíritus, aprendizaje de "ícaros" (canciones para curar), adivinación, etc. Juan José García P. asegura que en función de dichas plantas aditivas, esta bebida ceremonial puede recibir diferentes nombres tales como: tigrehuasca, monohuasca, indihuasca, cielohuasca, culebrasca, etc.



QUÍMICA

Identificación

Los chamanes andinos utilizan piedras para machacar trozos de la corteza de los bejucos de Banisteriopsis. Posteriormente las hierven en agua durante varias horas junto con hojas de algunas plantas específicas como la chacruna o amirucapanga (Psychotria viridia) o la chagropanga u oco-yajé (Dyplopteris cabrerana) a las cuales atribuyen la producción de visiones mejores y más luminosas.
El resultado es un brebaje de color marrón que puede ser más líquido o más espeso en función de su concentración. Posteriormente cuelan el agua, y concentran aún más el extracto. El proceso total requiere alrededor de diez horas de trabajo.

La proporción común de ingredientes utilizados, según Therence McKena es de 2.5 partes de Banisteriopsis por 1 parte de Psychotria o de Dyplopteris; lo que a juicio de este mismo autor equivale a unos 500 g de liana y unos 85 gm de hojas frescas por cada dosis activa que se pretenda preparar.

Los chamanes del Brasil consideran que la liana es "La Fuerza" y la otra planta es "La Luz" de la ayahuasca y después de haberla bebido hablan sobre su calidad en términos de la fuerza y/o de la luz que han experimentado.


Hojas de Psicotrya viridis

Bejucos de Banisteriopsis caapi

Hay dos clases de Banisteriopsis: inebrians y caapi que se diferencian principalmente por la forma de sus hojas. Ambas especies son bejucos con corteza lisa, de color café y hojas verde oscuras que miden hasta 18 cm de longitud y aproximadamente 8 cm de ancho; tienen flores pequeñas de color rosado que se dan en pequeños conjuntos.

Composición

Tanto el córtex leñoso como las hojas de los bejucos de Banisteriopsis contienen altos niveles de betacarbolinas o alcaloides de harmala. Los principales son harmina (un principio activo al que antes de su clasificación oficial en 1939 se le llamó banisterín, yageína o telepatina debido a las propiedades telepáticas atribuidas a la ayahuasca), tetrahidroharmina (THH), y en bajas concentraciones también presenta harmalina. Este grupo de alcaloides no es exclusivo de las especies de Banisteriopsis, también se presenta en las semillas de Peganum harmala, por ejemplo.


El resto de las plantas con las que se confecciona la ayahuasca (Psychotria viridia, Psychotria carthaginesis, B. rusbyana etc.) contienen distintas triptaminas, como la llamada DMT (diemetriltriptamina).
El farmacólogo Jonathan Ott señala que la extracción de los alcaloides de la harmala requiere un tiempo mínimo de cocción de 10 a 15 horas; y entre más tiempo pasa, mayores concentraciones de THH presenta la bebida
.


Formas de adulteración

No existen. Sin embargo, circulan algunos comentarios de personas conocedoras como Juan José García Piñeiro quien en su libro En Busca de las plantas sagradas, advierte que algunos chamanes poco escrupulosos diluyen deliberadamente la ayahuasca, lo cual provoca efectos muy débiles o casi nulos. Desde su perspectiva, esto lo hacen por dos razones: "ahorrar y no tener demasiados problemas con los participantes de la sesión".

Lo que yo he observado en los grupos a los que he tenido acceso, es que también existe la consideración de que las primeras tomas han de ser más diluidas para que las personas se familiaricen con los efectos y una vez que los conozcan puedan tomar dosis menos diluidas y por lo tanto más fuertes; paralelamente, también existe la consideración de ir sutilizando o sensibilizando el cuerpo para requerir menos dosis y experimentar los mismos efectos.


FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Los efectos comienzan aproximadamente 30 minutos después de su administración por vía oral y se prolongan alrededor de cuatro a seis horas.

En comparación con los mecanismos de acción de otras sustancias psicoactivas sobre el Sistema Nervioso Central (SNC), los de la ayahuasca resultan farmacológicamente más sofisticados. Hasta ahora se ha comprobado que los alcaloides de la harmala suscitan una activación de los nexos entre ambos hemisferios cerebrales y provocan una importante inhibición temporal de enzimas de monoamino oxidasa (MAO), lo que genera un aumento en los niveles normales de serotonina. (7)

La serotonina es un neurotransmisor que está muy involucrado en el control de los estado de ánimo, de las emociones, de la percepción sensorial y de funciones cognoscitivas superiores. De tal forma que hasta hace pocos años, la inhibición de la MAO constituía e tratamiento más popular contra la depresión ya que cuando se impide la acción de esta enzima dedicada a degradar ciertos neurotransmisores (dopamina y noradrenalina), aumentan los niveles generales de serotonina permitiendo una mayor actividad neuronal.

Por otra parte, tenemos que la DMT que es el principio activo de las plantas con las que se mezclan las lianas de Banisteriopsis para hacer la ayahuasca, resulta inactiva cuando se administra en forma oral ya que precisamente la enzima MAO la degrada completa y rápidamente antes de que pueda llegar al cerebro. Sin embargo cuando la DMT se fuma o se inyecta, llega directamente al cerebro y produce entre otros breves efectos, la visión de colores y formas caleidoscópicas. Debido a que los alcaloides de tipo harmala inhiben la enzima MAO, la DMT que contiene la ayahuasca no se degrada y alcanza a llegar al sistema nervioso central donde contribuye a activar los nexos cerebrales al tener un efecto sinérgico con los otros alcaloides, además de que su propia acción visionaria resulta reforzada.
El incremento en los niveles de serotonina mediante la inhibición de la MAO, origina un aumento en la actividad de los nexos receptores centrales, que es lo que ocurre normalmente cuando se ejerce el razonamiento. (4) La serotonina participa en muchos aspectos de las funciones cognoscitivas superiores, como la planificación y el proceso de toma de decisiones. Tiene cierta actividad termoreguladora en el control del vómito y es neurotransmisor de las neuronas que transmiten las sensaciones de dolor. Participa también de alguna forma en la inducción al sueño, pues su ausencia produce insomnio.

Se sabe además que la lesión en neuronas serotoninérgicas induce activación motora y un aumento en la irritabilidad y la agresividad. Otra importantísima función de la serotonina es que a partir de ésta se metaboliza la melatonina, otro sofisticado neurotransmisor del SNC encargado, entre otras cosas de la regulación del reloj biológico, los ritmos circadianos y la regulación fisiológica de la retina. La síntesis se realiza principalmente en la glándula pineal que actúa como transductor, transformando las señales luminosas en señales hormonales. Es interesante señalar que mientras su concentración en la sangre es alta entre los cero y los cinco años de edad, decrece hasta el final de la pubertad, permaneciendo baja el resto de la vida humana ordinaria. Para Raúl de la Flor, este hecho, unido al papel de la serotonina como filtro de las percepciones, "podría ser la explicación de que bajo los efectos de un visionario seamos capaces de apreciar la belleza de las cosas más cotidianas". Y por el contrario, si la sustancia psicoactiva "anula ese filtro de percepciones, podemos caer en los estados de paranoia en las que cualquier percepción, que obviaríamos en estados normales, nos pone en alerta y hace que nos consideremos en peligro".
Dosificación

Las concentraciones psicoactivas de los diversos preparados de ayahuasca varían en función de la presencia o ausencia de aditivos con triptaminas y de su forma de preparación.

García Piñeiro cuenta, por ejemplo, que un chamán peruano que él conoció llamado Edgardo, obtiene ½ litro de ayahuasca de una decocción paulatina y continua de las plantas en 100 litros de agua; logrando un brebaje de alta potencia y calidad excepcional.

Generalmente esta clase de brebajes están destinadas al uso de chamanes, aprendices y gente entrenada. Piñeiro aclara también que la gran mayoría de los chamanes obtienen 10 litros de ayahuasca de cada 100 litros de agua, siendo ésta la calidad y potencia normalmente utilizadas.


Lianas de Banisteriopsis caapi
McKenna analizó ocho muestras de ayahuasca obtenidas de ayahuasqueros en los alrededores de Pucallpa, Inquitos y Tarapoto, en Perú y encontró que en promedio contenían 65 % de harmina, 22% de TTH, 6% de harmalina y 8% de DMT. El promedio de las dosis era de de 60 ml, con 437 mg de alcaloides en total, de los cuales 280 mg eran de harmina, 96 mg de TTH, 25 mg de harmalina y 36 mg de DMT.
Las dosis bajas de ayahuasca de potencia estándar, van de medio vaso a un vaso de tamaño normal (de 60 ml aproximadamente). Las dosis regulares van de 2 a 3 vasos; y las dosis altas de 4 en adelante.

Se calcula que la dosis activa media de harmina por vía oral es de 3 a 100 mg por kg de peso, esto es entre 210 y 700 mg para una persona que pese 70 kilos, mientras que por vía intravenos sólo se requieren 3 mg, o sea 210 mg para el mismo caso. La cantidad letal de los alcaloides presentes en la ayahuasca se desconoce.

Efectos psicológicos y fisiológicos

En el contexto del chamanismo de sanación que se practica en el área del Amazonas, el hilo conductor de cada toma es el aspecto terapéutico. Según relata Germán Zuluaga:

El yagué, el remedio, desde el principio, obra haciendo curación; en efecto, la sustancia recorre el organismo y detecta las dolencias físicas, escudriña el corazón y las emociones, la mente y los pensamientos, el espíritu y el estado de gracia y en este recorrido va detectando los problemas a manera de diagnóstico, seguido y a veces al mismo tiempo de un efecto de limpieza, de depuración, de purificación y de purga, manifestada orgánicamente por el vómito y la diarrea y a nivel mental y emocional, por una catarsis que se acompaña de una aceptación de la enfermedad. Tal vez el primero y más importante efecto del yagué es conseguir que el paciente adquiera conciencia de enfermedad. En este proceso, y sobre todo al final, aparece en medio del trance lo que podríamos llamar el principio del tratamiento: una claridad de pensamiento en el enfermo que le permite entender su problema y también programar cambios de actitud en su vida, con miras a la obtención de la salud o el bienestar que buscaba cuando se propuso participar en la sesión.
En el contexto de la investigación científica practicada por mentalidades occidentales, las cosas se perciben de una manera bastante distinta. Por ejemplo, en sus investigaciones, Schultes y Hofmann reportan:

Sin aditivos, la intoxicación con ayahuasca puede ser agradable, produce visiones luminosas con los ojos cerrados después de un periodo de vértigo, nerviosismo, profusa transpiración y algunas veces náusea. Durante una etapa de lasitud se inicia el juego de colores; al principio blanco; después un azul difuso ahumado que poco a poco aumenta en intensidad; finalmente hay quien duerme, aunque interrumpido por sueños y fiebre.

El efecto más violento y frecuente después de la intoxicación es una fuerte diarrea. Con el aditivo de triptaminas, muchos de estos efectos se intensifican; aparecen además, palpitaciones, convulsiones, midriasis y taquicardia. Una muestra de temor o agresividad suele anunciar estados avanzados de intoxicación.
Ferrán un amigo mío que entrevisté acerca de sus experiencias al tomar ayahuasca en el contexto de un grupo urbano de autodescubrimiento, me relató lo siguiente:

En mi primera experiencia... Aprendí muchísimas cosas, me vi desde un estado muy ampliado de conciencia y aprendí muchísimo de mí, de la vida, de las relaciones, de mi propia constitución, de quién soy yo, etc. Además fue curioso porque fue una experiencia maravillosa a varios niveles, tanto físico, energético, psíquico como espiritual... Por ejemplo, me di cuenta de que la música era lo máximo que había alcanzado a vislumbrar como manifestación divina. Vi que la música está viva, vi que era una manifestación suprema de todo, cada nota era viva, tenía color, me llegaba al corazón, lloraba, lloraba de pura belleza. Era algo increíble... fue maravilloso, fue SER YO en mayúsculas; todo son palabras ¿no? pero yo también voy a utilizar las mías, estaba dándome cuenta de que frente de mí estaban todas mis subpersonalidades: estaba el Ferrán que duda, el Ferrán orgulloso, el Ferrán que pregunta, el Ferrán violento... decenas, eran formas de energía que hablaban a la vez, y hablaban entre ellas. También había un viejecito de barba blanca, y yo sabía en aquel momento que todo esto no era yo, pero que formaba parte de mí, eran mis hijos, mis herramientas, mis herramientas de actuación en esta vida. Y entonces en lugar de sentir un lastre terrible o un asco terrible por esto, sentí un profundo cariño, afecto y amor, porque pensé: 'Estos son mis hijos'. Entonces es como si vieras a cada uno de tus hijos como al hijo pequeñito, tanto que dice 'Mira papá hoy he saltado dos metros', por ejemplo, en plan orgulloso. Decía cosas así y yo me decía 'Ay si hijo mío, sí dos metros fíjate' Y a todos a la par les pasaba todo esto y luego estaba el viejecito que posteriormente relacioné con el arquetipo del anciano sabio, que estaba muy cerca de mí y mirando también el panorama. Y al mismo tiempo me venían ráfagas de verdades, por ejemplo, a mí lo que me apasiona, lo que siempre me ha apasionado, es la filosofía, la metafísica, y eso venía, esa inteligencia que está al alcance de todos, se me manifestaba, y yo captaba pequeñas verdades, cosa que me alegraba y decía 'Sí, sí', entonces al decir este sí, lo veía todo con mucha más ecuanimidad. El Ferrán resabiado saltaba, y decía '¡He, ¿ves? eso ya lo decía yo!'. Y yo, el abuelete que estaba ahí, movía la cabeza asintiendo y lo hacía, lo hacíamos, con cariño. Y eso fue maravilloso porque aparte de experiencias místicas "muy elevadas", que puedas tener, éstas son herramientas que te sirven en la vida cotidiana... saber eso de manera fehaciente, real, científica, pues no significa que lo hayas entendido totalmente, que lo hayas superado, que ya lo hayas trascendido, pero sí que te da las herramientas para irlo trabajando cada día, que es de lo que se trata... En mi propia experimentación cotidiana, he comprendido que el conocimiento no es una cuestión de añadir sabiduría, ni de añadir nada, la realidad está en ir quitando cosas, cuánto más vacío estás, más se llega a la mano de Dios. Y ya no quiero utilizar palabras porque cada uno tiene sus propios conceptos ¿no? Llámale eso que también forma parte de ti, que se manifiesta. Entonces lo que de alguna manera pretendo ahora, es vaciarme. (Consultar la entrevista completa con Ferrán)

Un consumidor anónimo que ingirió una decocción hecha con 3 cucharadas de una mezcla de B. caapi con P. viridia en su casa, en la ciudad y sin la guía de nadie, compartió su azoro a las páginas electrónicas de The Lycaeum:

Vi muchas líneas y manchas en colores fosforescentes moviéndose por todas partes. Un mantel blanco estaba lleno de líneas de colores cintilantes. Tuve la sensación de animales de jungla, se sentía como la piel de un jaguar. Mis manos estaban pulsando con un aura verde, pude ver un árbol vascular pulsando verde en mis manos, un aura emanando de ellas. Entonces me di cuenta de que mis manos eran como la esencia de la humanidad, desnudas desde el principio. Estaba realmente asombrado de ver la energía que emanaba de las manos, me pregunté cómo sería posible canalizarla hacia la curación. Más tarde vi una criatura similar a una boa mientras miraba la pared. Era como un fantasma, como un holograma, se movía lentamente. Todo esto ocurrió con las luces apagadas. Experimenté algo de náuseas y estuve acelerado unos días. ¿Alguien ha experimentado este fenómeno energético? ¿Alguien lo ha usado para curar? ¿O fue sólo una ilusión?
Anja, otra consumidora anónima que ingirió un preparado de ayahuasca guiada por dos chamanes en un poblado peruano, narra sus experiencias a la citada página electrónica:

Me siento mareada... siento náuseas... tomo una jícara... vomito chorros para mi sorpresa... Ahora me siento abierta... Mis zapatos, el lugar, mi cabello, el espacio, nada importa... Uno de los chamanes viene y se sienta frente a mí y canta y sacude hojas a mi alrededor. Su voz es tan pura, tan resonante, tan fluida... es como una canción de cuna, sólo para mí, me siento tan apoyada, tan agradecida, tan privilegiada, tan segura de dejarme ir y ser... Estoy realmente conmovida - estoy tan feliz - hay ayuda. Mis emociones me llenan. Comienzo a llorar, profundos sollozos. ¿De qué lloro? ¿Estoy triste? No. ¿Siento tristeza? Sí. Lloro por la parte vieja, la parte asustadiza, la parte con la que he luchado tanto, siento lástima por ella. Es como si pudiera verme desde el lado de los guías. Todos los guías, seres, energías, están conmigo, y lo que es más, yo estoy con ellos. Lloro y lloro y me río y siento un inmenso descanso y respiro y río y me siento viva y estoy feliz y siento que pertenezco... estoy fluyendo y conectándome con todo el espacio…
A nivel físico, la ingestión de ayahuasca puede provocar náuseas, fuertes vómitos, diarrea, dilatación de pupilas, aumento del ritmo cardiaco y la presión sanguínea. No hay reportes sobre daños físicos ocasionados por el consumo prolongado. Aunque sí hay observaciones respecto a un probable desarrollo de cambios a largo plazo en el sistema nervioso central tras un periodo de uso continuo. El investigador J. C. Callaway asegura que en un estudio dirigido por él se encontró un significativo cambio en la densidad de los nexos de activación de serotonina en las plaquetas sanguíneas. Él mismo señala que: "Tales cambios extensos y duraderos serían el resultado del flujo semanal o quincenal de neurotransmisores, serotonina en este caso, y estos cambios en la función neuronal se desarrollarían posteriormente como consecuencia de aquella estimulación". Sin embargo, lejos de ser algo indeseable, tal posibilidad le parece a Callaway, "una forma nueva e inexplorada de aplicar la ayahuasca a las disfunciones neuronales: inducir un síndrome de serotonina 'terapéutico' que actúe como una especie de sedante 'mental'."
Potencial de dependencia

No se han reportado casos de dependencia física, psicológica, tolerancia o muertes por intoxicación entre las culturas andinas y amazónicas que tradicionalmente la han venido utilizando. De acuerdo al Dr. Jaques Mabit, director de una clínica experimental para tratar las adicciones con ayahuasca "El uso de las sustancias psicotrópicas en el marco ritual, con las precauciones de la iniciación, no induce jamás una dependencia o una adicción..." (21)

Tulio Cícero, un usuario brasileño de ayahuasca dentro del marco ritualístico del Santo Daime difiere de esta opinión y señala que: "Hay que tener cuidado con las dependencias que pueden producir ciertos estados de armonía inducidos por su efecto".

La Dra. Helen Flix por su parte asegura que:

...hay un mecanismo interno que un buen día te dice que debes estar un tiempo sin volver a hacer ninguna porque es que no lo necesitas. Sabes que está ahí para poder utilizarlo cuando vuelva a ser necesario, pero que ya no lo necesitas. Que lo que tenías que colocar en su sitio está colocado, lo que tenías que entender está entendido y lo que necesitabas saber ya lo has sabido. Entonces puedes pasar largos años sin a lo mejor volverte a acercar a un ritual de ayahuasca, de san pedro ni a ningún ritual de crecimiento con plantas. Luego a lo mejor en otra etapa de tu vida te das cuenta que necesitas recolocar y tener nuevos aprendizajes y vuelves a tener esa necesidad de volver a coger la mochila, coger un avión, otro avión, horas de coche, horas de barco y volver otra vez a la selva ya que, de alguna manera, las prohibiciones hacen que en Europa no sea fácil poder acceder a estos trabajos de ayahuasca o sanpedro o de peyote o de salvia. (Ver más al respecto en: Entevista con Helen Flix)


¿QUÉ HACER EN CASO DE EMERGENCIA?

La emergencia más común es un llamado "mal viaje", que para muchas personas es en realidad algo positivo porque significa que estás viendo tus miedos y tienes la oportunidad de identificarlos y enfrentarlos, en cuyo caso se recomienda tratar de calmar al consumidor infundiéndole serenidad y confianza para ayudarlo en su proceso.

En el ya mencionado libro En busca de las plantas sagradas, Juan José García Piñeiro pregunta a un chamán qué hacer si a lo largo de un ritual "alguien está demasiado volado", y éste le aconseja tocar música rítmica en sus oídos con gran fuerza y velocidad, golpearlo con ramas de hojas en sus cuatro direcciones, mientras permanece sentado sobre un tronco en posición vertical y escupirle "agua florida" o una mezcla de alcanfor y wodka.

En situaciones verdaderamente extremas la medicina académica aconseja administrar un antipsicótico que contenga clorpromazina (Largactil®) o heloperidol (Haldol®), lo cual resulta bastante "salvaje" a los ojos de la medicina tradicional y los mismos chamanes.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La legislación que rige la ayahuasca a nivel mundial es bastante ambigua. Por el momento el cultivo, la comercialización y el consumo de las enormes lianas de B. caapi y B. inebrians no está prohibido, puesto que la harmalina y los demás alcaloides de esta planta no están incluidos en ninguna de las listas internacionales de sustancias prohibidas. En cambio, la DMT que contienen las otras plantas que suelen estar presentes en la mezcla de ayahuasca sí es una sustancia prohibida que pertenece a la Lista I de sustancias internacionalmente controladas. Sin embargo, la cantidad de DMT existente en una dosis de ayahuasca no siempre está sujeta a las tablas de penalización que existen en algunas de las distintas legislaciones nacionales. No obstante, ha habido algunos casos de incautaciones de varios litros acompañadas por denuncias por tráfico y posesión de sustancias ilícitas, principalmente en España, Alemania, Francia y Holanda.

También hay países en los que es perfectamente lícito el consumo de la ayahuasca como es el caso de Perú, Ecuador, Colombia y Brasil. Éste último país incluso ya legisló al respecto tras una investigación en la que determinó que no se observaban perjuicios o daños inherentes al consumo y que incluso en algunas localidades se había encontrado una mejora en la calidad de vida entre los usuarios de esta sustancia adscritos a una iglesia organizada.

El farmacólogo Jonathan Ott dice que la ayahuasca, más que ningún otra droga enteogénica conocida, ha sobrevivido "la embestida de la instrucción y aculturación", para tomar un lugar propio en lo que él llama "el Nuevo Orden". Según sus propias palabras:

A pesar de las casi tres décadas de persecución de los enteógenos, ni el gobierno de los Estados Unidos, ni los de sus contrapartes Latinoamericanas ha mostrado intenciones de ilegalizar la harmina y la harmalina, alcaloides de la Banisteriopsis caapi (Los precios de Sigma Chemical Co. Vigentes en 1996 por un gramo de harmina libre de bases sintéticas eran de $50 dólares; harmalina $16.30; y de $38.50 y $70.40 por gramo de sus respectivas sales, harmol y harmalol; todos componentes vendidos para investigación. Así es que, aunque la poción de ayahuasca contenga la proscrita DMT y técnicamente pudiera ser ilegal, la planta Banisteriopsis caapi, sus alcaloides constituyentes, la poción de ayahuasca y los demás innumerables componentes de sus posibles aditivos, permanecen legales... la ayahuasca continúa usándose abiertamente, sin ningún estigma adherido a ella en Perú, Ecuador, Brasil ¡y en cualquier otra parte!

El bejuco del alma

En colaboración con Robert F. Raffauf, Richard Evan Shultes publicó en Colombia otro libro sobre los médicos tradicionales de la Amazonía colomiana, sus plantas y sus rituales, cuyo título es El bejuco del alma. Éste es un libro básicamente fotográfico con algunos textos descriptivos muy breves y citas de otros autores. Las fotografías son un excelente testimonio antropológico y botánico de personas y plantas que por desgracia cada día son menos comunes debido a la invasión de la "civilización" en esos territorios.

Según se informa en alguno de los textos, en la Amazonía colombriana los médicos tradicionales que parten a recolectar bejucos de yajé silvestre van acompañados por muchahcos adolescentes a quienes enseñan las historias relacionadas con la bebida sagrada y los instruyen sobre las formas de detectar los mejores tipos:

En relación con otras plantas de la selva -por ejemplo el yoco- estos especialistas tienen una habilidad extraña para identificar varias "clases" de la misma especie, muchas de las cuales resultan ser químicamente más potentes que otras, pero ante las cuales los botánicos no pueden encontrar características morfológicas que les permitan diferenciarlas.


He aquí el contenido de una página del libro que hace referencia a la planta:

Banisteriopsis caapi, una liana que tiende a crecere una encantadora doble hélice, es uno de los ingredientes de la poción enteogénica conocida como ayahuasca, yage, caapi... Aquellos que la conocen la llaman "el bejuco del espíritu" o la "escalera de la Vía Láctea". También se conoce como "el bejuco del alma". H.. Rheingold (1989)

Un "bejuco del alma" de ocho años de edad
Cultivado en Fusagasugá, Colombia, de materail traído del Putumayo

El Banisteriopsis caapi se deja cultivar, y muchos indígenas, en especial los mádicos tradicionales, cultivan el bejuco cerca de la maloca o en el cocal. La planta crece relativamente rápido, como puede apreciarse en esta fotografía de un espécimen de ocho años de edad. Los indígenas, sin embargo, prefieren la corteza de lianas más viejas y más gruesas de la selva y opinan que los efectos psicoactivos de éstas son más "fuertes".

Antropología de la ayahuasca

Diversos antropólogos coinciden en señalar que las grandes civilizaciones precolombinas del Amazonas ya utilizaban distintas plantas sagradas. En sus relatos, algunos misioneros españoles señalaron la existencia de una escuela de iniciación y misterios en la ciudad perdida de Vilacamba La Vieja, descrita por ellos como "una abominable universidad de idolatrías". (34) Polari y otros autores aseguran que realmente el ayahuasca se utilizaba allí en algunos trabajos, rituales e iniciaciones y que incluso se llegó a hablar de una tradición profética propagada entre los sacerdotes del Sol, la cual, a través de la videncia producida por la ayahuasca, había previsto ya el fin de la civilización Inca. A partir de ese momento la historia tiene una laguna, cubierta en parte por los mitos y leyendas de los pueblos indígenas del Amazonas que simplemente mencionan una "liana de los sueños".

Actualmente son varias las festividades y rituales que giran alrededor de la ayahuasca. Los tucanos de Colombia la utilizan en el famoso Tukanoan Yuruparí, ceremonia de comunicación con los antepasados, base de una sociedad tribal masculina y rito de iniciación a la adolescencia para los varones. Los zaparos la consumen antes de cada evento importante. Los jíbaros también creen que hace posible la comunicación con los antepasados y aseguran que bajo su influencia el alma del hombre puede abandonar el cuerpo y vagar libremente. Las mujeres la toman para comunicarse y recibir consejos de Nungui, su diosa madre.
En Alucinógenos y chamanismo, el antropólogo Michael J. Harener constata que la realidad cotidiana del jíbaro del Amazonas ecuatorial es considerada como una "ilusión". La realidad considerada como "real", no está sin embargo ausente ni situada en una vida futura, sino que es presente y actual: "La primera vez que me puse a investigar entre los jívaros, en 1956-57, no valoré debidamente el impacto psicológico de la bebida hecha con Banisteriopsis sobre la visión de la realidad que tenían los nativos; pero en 1961 tuve oportunidad de beber el alucinógeno… Al encontrarme transportado a un trance en que lo sobrenatural me pareció natural, me di cuenta de que los antropólogos, inclusive yo mismo, habíamos profundamente subvalorado la importancia que la droga tienen en la ideología de los indígenas."

Entre los tucanos de ecuador, "quien toma la droga se siente impulsado por vientos poderosos que el guía-chamán explica como un viaje a la Vía Láctea, primera parada en el camino al cielo".

En la mayoría de las tribus se cree que para ejercer sus poderes el chamán se convierte en animal, preferentemente en un felino. Algunos "pueden experimentar pesadillas en las que son devorados entre las garras de un jaguar, o en las que serpientes gigantescas se aproximan para enroscarse en sus cuerpos."

Los curanderos yekwanas imitan los rugidos del jaguar y los chamanes de los conibo-shipibos "poseen grandes serpientes para defenderse en batallas sobrenaturales contra otros chamanes poderosos." (40) Los brujos-chamanes de Perú, Colombia, Ecuador, Brasil y Bolivia, utilizan este psicoactivo para curar y diagnosticar enfermedades, para resguardar a su pueblo del peligro, para adivinar las tretas del enemigo o para profetizar el futuro; pero en opinión de Schultes y Hofmann, la ayahuasca es más que un instrumento del chamán: "Penetra en tal grado en casi todos los aspectos de la vida de quienes la usan, que difícilmente puede equipararse con algún otro alucinógeno. Quienes la ingieren, chamanes o no, ven a todos los dioses, a los primeros hombres y animales, y llegan a comprender su orden social."

Las expediciones beatniks en busca del yagué

En Dharma Lion (41), Michael Schumacher narra las experiencias de los escritores William Burroughs y Allen Ginsberg. Este par de escritores estadounidenses de la llamada corriente beatnik fueron, si no los primeros en probar ayahuasca siendo ajenos a las culturas donde tradicionalmente se ha consumido, sí los que más contribuyeron a dar a conocer este psicoactivo fuera de sus fronteras gracias a sus respectivas influencias en la corriente contracultural de los años sesenta.

Burroughs terminaba su libro Junkie editado a principios de los años cincuenta mencionando "He leído acerca de una droga llamada yagé, usado por los indios en las riveras del Amazonas. Se supone que el yagé aumenta la sensibilidad telepática… He decidido bajar a Colombia y probar suerte con el yagé… Quizá en el yagé encuéntrenlo que he estado buscando en la basura (junk-heroína), y en la hierba (weed-marihuana) y en la coca (coke-cocaína). El yagé puede ser el colocón (fix) final."
Burroughs efectivamente la probó en Colombia en 1953. Sintió náuseas, mareos, entumecimiento y frío. Más tarde escribiría: "Violentos seres larvas pasaron frente a mis ojos en una bruma azul, cada uno emitiendo un graznido obsceno de mofa."
Allí en Colombia Burroughs se encontró con Richard Evan Shulltes, el que más tarde fuera llamado "padre de la etnobotánica", autor, en colaboración con Hofmann -el químico suizo que descubrió la LSD- del famoso libro Plantas de los Dioses. Orígenes del uso de los alucinógenos (40) En ese entonces Shultes, un profesor de Harvard, había sido enviado por el gobierno de los Estados Unidos para estudiar temas relacionados con el caucho y aprovechaba toda ocasión para conocer más acerca de los usos de este misterioso brebaje, de sus formas de preparación, las plantas relacionadas y las gentes que lo usaban, todo lo cual encontraría después cabida en el citado libro.

En 1960, el escritor Allen Ginsberg emprendió su propia expedición siguiendo los pasos de Burroughs. Llegó a Lima donde Burroughs estuvo siete años antes, viajó a Pucallpa y consiguió ser invitado a un ritual donde el chamán sirvió ayahuasca ceremoniosamente, quemando tabaco y entonando una canción melancólica. Allen relataría más tarde a Burroughs en sus famosas Cartas del Yagé publicadas en 1963:

Todo el maldito cosmos se rompió desatándose a mi alrededor. Me sentí confrontado por la muerte... me dieron náuseas, comencé a vomitar, todo cubierto con serpientes, como la Serpiente Ceráfica, serpientes coloreadas con aureolas alrededor de todo mi cuerpo. Me sentí como una serpiente vomitando el universo o como un jíbaro con la cabeza ataviada con dientes de serpiente vomitando en comprensión del Asesinato del Universo - mi muerte por venir - la muerte de todos por venir - nadie está listo, yo no estoy listo...

En Inquitos, Allen volvió a ingerir ayahuasca junto con un pequeño grupo y continúo su experiencia donde la dejó hasta llegar a una resolución. Bajo la guía de otro chamán fue transportado "a un universo multidimensional vigilado por una serpiente tan grande que la mitad de su cuerpo y su cola desaparecían en el vacío". La serpiente emitía un sonido silbante que Ginsberg hizo parte de la visión, interpretándolo como una señal de "su eterna presencia en todo tiempo y lugar". Esta vez, la serpiente, no le resultaba atemorizante, pues le prometía una resolución a la muerte, la entrada a su espíritu y el entendimiento de esa conciencia: "La visión parecía implicar que la muerte, aunque inevitable, no era tan terrorífica como la había imaginado. La muerte, razoné, era solo el rompimiento de una dimensión familiar."

Las experiencias de dos amigos en Colombia y Puerto Rico

Isabel y Miguel son una pareja de amigos míos que conocí en México. Ella es una doctora-artista puertorriqueña y él un economista-ecologista español. Los entrevisté en 1998, antes de probar personalmente la ayahuasca, porque quería saber más acerca de ella y el contexto en el que se utilizaba. Así es que les pedí que me describieran con detalle las vivencias que habían tenido en Puerto Rico y en Colombia. Quería saber cómo habían sido los rituales, qué tipo de gente asistía, si había algún riesgo o contraindicación para consumir la ayahuasca, qué experimentaron ellos y qué habían obtenido en lo personal tras estas experiencias


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Una bebida alucinógena. Un remedio para tratar enfermedades. El camino más corto para conocer a Dios (o el infierno). La ayahuasca es esa droga exótica de la selva de Sudamérica, cuya popularidad sigue atrayendo turistas y viajeros. Después de décadas de curiosidad y de cientos de testimonios diversos sobre sus
efectos curativos, la pregunta es la misma: ¿Puede la ayahuasca ser la técnica
más alucinante (y líquida) de autoayuda?

Pero cuando consideramos el uso de la ayahuasca como un recurso para la salud no sólo mental sino también corporal, sociológica y ecológica, estamos de nuevo en aguas profundas y peligrosas, donde todos los interlocutores – excepto los originarios usuarios indígenas – enfrentan amenazas a las bases epistemológicas de sus propias ciencias, religiones o activismo político. ¿Será posible un profesional de salud biomédico dialogar con un chamán indígena que se dice capaz de interactuar con espíritus del bosque para diagnosticar y curar enfermedades biomédicas así como desequilibrios ecológicos? ¿Será que la ayahuasca demuestra eficacia en el tratamiento de dependencia química? ¿Es posible separar sus efectos neurofarmacológicos mensurables del contenido simbólico-religioso de las visiones que ella provoca? ¿Será que la legitimación de la ayahuasca como sacramento religioso ha traicionado su uso tradicional como recurso médico? ¿Será que la ayahuasca – sea sacramento, alucinógeno o santo remedio — puede presentar interacciones peligrosas con ciertos medicamentos biomédicos? ¿Será que nuestra mesa redonda se va desintegrar en una Babel? ¿Qué es la ayahuasca, a final? ¿Droga alucinógena? ¿Planta medicinal? Sacramento religioso? ¿Portal de comunicación inter-dimensional? ¿Sustancia tóxica ambigua fundamentalmente incognoscible? Solo leyendo este libro – un diálogo tanto interdisciplinar como intercultural e interepistemológico entre diversos científicos, practicantes y activistas — para saber…

Glenn H. Shepard Jr., Ph.D.
etnólogo visitante, Museo de Arqueologia e Etnologia, Universidade de São Paulo


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